Una sonrisa llena de dientes sanos

dentistaA través de la boca, tenemos el primer contacto con el mundo exterior. Con ella respiramos, comemos, sonreímos, nos comunicamos… y los dientes cumplen un papel primordial en todas esas funciones.        

 

Conozcamos mejor los cuidados que la boca demanda.

Esperando al Ratón Pérez “Mami, ¿por qué tengo que cuidarme tanto los dientes si al final se me van a caer todos?” preguntó un brujito a su mamá, y con absoluta lógica.

 

Los dientes de leche juegan un papel importante, entre otras cosas, porque tienen la función de guardar el espacio propicio para la salida de los dientes definitivos. Si se extraen antes de tiempo, los permanentes pueden salir mal ubicados o torcidos. Por otra parte, la primera dentición es muy propensa a sufrir caries. A veces se cree que, porque son de leche, no producen dolor, cuando lo cierto es que, sin los cuidados necesarios, pueden generar molestias, inflamaciones e infecciones.

 

Los dientes de leche comienzan a caerse entre los 5 y 6 años. En ese momento los papás deben estar especialmente atentos a la aparición del primer molar definitivo, que surge en la parte posterior de la boca y puede no recibir la higiene necesaria. En esta etapa es fundamental la visita al odontopediatra,  por el riesgo potencial de que se produzcan caries en los primeros molares definitivos. Por eso es conveniente que la higiene bucal esté supervisada por los padres.

Aprender jugando

Se aconseja que los brujitos incorporen la tarea diaria de lavarse los dientes desde muy pequeños, a los 2 ó 3 años. Junto a la mamá o papá les resultará más divertido el ritual si se les plantea como un juego de morisquetas frente al espejo antes de irse a dormir. A partir de los 4 años ya pueden hacerlo solos, a la mañana y a la noche.

 

En cuanto al cepillo de dientes, debe ser de cabeza corta, cerdas blandas, rectangular y acorde a la edad. Las pastas aconsejables son las que contienen flúor.

 

¿Por qué se producen caries?

Las caries dentales producen la destrucción progresiva de los tejidos duros del diente. Las responsables de este mal son las sustancias ácidas elaboradas por las bacterias que constantemente se forman sobre los dientes.

El problema comienza por la placa, una capa pegajosa e invisible de bacterias dañinas. El azúcar, unido a la placa, forma ácidos que no están determinados por la cantidad de azúcar, sino por la frecuencia con la que son consumidas. Un diente con caries no se repara solo, el dentista es el encargado de curarlo: elimina la parte careada y la reemplaza por un material que reconstruye la zona dañada. Cuanto antes sea tratada, la restauración será más sencilla.

 

¿Cuándo visitamos al dentista?        

La primera visita se aconseja con la aparición de los dientes de leche, para recibir el asesoramiento adecuado sobre la higiene bucal del bebé. Y a partir de los 2 años, el brujito se encuentra en condiciones de tener su primer control odontológico. Lo ideal es que la primera vez sea como un juego, para que los chicos se vayan familiarizando con el profesional, el consultorio y el instrumental. Si esta primera visita se les presenta como una situación traumática (dolor o infección) quedará registrada así por mucho tiempo y relacionarán la visita al consultorio dental con el miedo y el sufrimiento. El consejo sería entonces: ¡A cuidar los dientes de sus brujitos desde el comienzo!

 

Diego Martinez Cócola

Odontólogo – Mat. 1495