Sexualidad infantil

Hablar de sexualidad con los niños, ¿es responsabilidad de la escuela?, ¿de Internet? Claro que no. Toda la responsabilidad en el abordaje del tema es de los padres. Y ahora…, ¿qué le respondo?

 

La sexualidad es un término que atraviesa nuestros días con mucha frecuencia e intensidad. Hoy por hoy, hablar sobre ello ya no es tabú. Pero también, es común escuchar a papás preocupados porque a muy temprana edad sus hijos les preguntan sobre sexualidad, sexo, etc. y no saben cómo explicarles.

En este artículo intentaré brindarles algunos elementos importantes para poder dialogar con nuestros hijos. Debo reconocer que no es una temática fácil, no solo por la complejidad de la sexualidad en sí misma, sino por los tiempos en los que vivimos.

Frente a tantos acontecimientos aberrantes, muchos adultos se preguntan si darles información a sus hijos a temprana edad no sería una forma de protegerlos. Para responder a dicha pregunta, intentaré  brevemente, explicarles de qué se trata la sexualidad.

 

¿De qué hablamos cuando hablamos de sexualidad?

La sexualidad está conformada por aspectos biológicos (sexo), psicológicos (sentir y pensar como hombre/mujer) y sociales (comportamiento que establece la sociedad para cada uno).  Cada uno de estos aspectos evoluciona a medida que vamos creciendo, siendo de relevancia el contexto en el que estamos insertos.

Socialmente,  considero que hemos podido ir rompiendo algunas barreras para poder comunicarnos y vincularnos con la sexualidad de manera más sana, abierta. Pero al mismo tiempo, entiendo que dialogar francamente sobre ello, no debería implicar la pérdida de cuidado, intimidad y madurez que requiere el tema. Comunicar con libertad, naturalidad no debería ser sinónimo de exceso, sino todo lo contrario. Hablar de sexualidad con libertad implica transmitir seguridad, información, la compañía de adultos referentes, responsables que participen en el proceso de búsqueda, descubrimiento y encuentro con la sexualidad.

Constantemente estamos “sometidos” a una exposición de imágenes, sonidos, videos, noticias que no nos permiten vislumbrar que hablar sobre sexualidad requiere de espacio y tiempo.

 

¿Cuál es la mejor manera de dialogar con nuestros hijos?

Hay una delgada línea entre acompañar y promover, entre dialogar con apertura y parecer amigos de nuestros hijos, entre manifestar naturalidad y contar nuestras experiencias íntimas. Es decir, es de suma importancia comprender que la sexualidad implica tiempo lógico y cronológico, subjetividad, vivencia.

Sobre esto último quisiera profundizar un poco más. Cuando nosotros éramos pequeños o adolescentes y teníamos inquietudes, recurríamos a libros, a pares, porque nuestros padres no se sentaban a hablar con nosotros, o nos decían “De esos temas hablá con tu padre, con tu madre, o más adelante te explico”. Entonces el riesgo de experimentar a solas y sin información,  era significativo. Hoy en día, esto no sucede, pero corremos otros riesgos, ya que la información en exceso sin la compañía de un adulto, aumenta el sentimiento de omnipotencia, deseo de experimentar sin los cuidados necesarios.

Entonces, ¿cómo hablamos con nuestros hijos sobre sexualidad? No hay respuestas exactas ni únicas, ya que cada familia está atravesada por creencias y valores particulares. Pero sí hay que tener en cuenta algunos elementos:

 

  • Edad de mi hijo.
  • Tipo de información que es capaz de entender e internalizar a su edad.
  • Presencia o ausencia de interés sobre dichas temáticas.
  • Información que recibe del contexto cercano.

 

Cada cosa a su debido tiempo

Si bien hoy los chicos suelen entender a muy temprana edad, los procesos evolutivos que intervienen en el desarrollo de la sexualidad poseen sus tiempos cronológicos. Es de relevancia que expliquemos aquello que el niño le interesa saber, ya de otro modo, estaríamos generando una inquietud anticipada que él no puede elaborar y puede confundirlo.

También es importante, cuando un niño nos pregunta, saber cómo surge esa inquietud. En muchas ocasiones, son trasladadas por niños cercanos o puede alertarnos sobre algo que ha visto o vivenciado.

Con niños pequeños, la información debe ser simple, breve y con términos infantiles, ligando la misma a cuidados de higiene personal. En edades más avanzadas podremos introducir otros aspectos.

¡Espero les haya sido de utilidad!

¡Nos encontramos la próxima!