Los cuentos de la Abuela y el futuro de nuestros hijos

web-cuentos-abuelaEs indudable que uno de los temas de preocupación en la educación de nuestros niños, es la necesidad de incentivar en ellos el amor por la lectura y ayudarlos a ser competentes en la comprensión y producción de textos.

 

La importancia de la re-narración

Al investigar sobre este tema, descubrí que algunos especialistas proponen favorecer, desde la primera infancia, los dos aspectos mencionados anteriormente  a través de la siguiente estrategia pedagógica: comenzar por contarles a los pequeños «los cuentos que la abuela contaba», pedirles luego que narren el cuento que escucharon y ayudarlos a completar su relato, si fuese necesario,  en las partes que no lo recuerden. A este simple ejercicio, posterior a la narración, planteado de manera natural como parte del momento que estamos compartiendo con ellos, se lo denomina re-narración o recuento. De esta manera, no sólo se logra fomentar el amor por la lectura, desarrollar  la imaginación, la creatividad, la capacidad de expresión, sino también afianzar el vínculo afectivo y la comunicación con ellos.  Ejercitar el recuento ayuda a incorporar el orden secuencial que tienen las historias. Este orden, favorece la apropiación de la coherencia que deben tener los textos, lo que permitirá que a la hora de inventar los suyos, estos exhiban la misma coherencia.

 

La importancia de los relatos de las abuelas

En homenaje a todas las abuelas, que sin saberlo inspiraron a importantes especialistas en la elaboración de estrategias pedagógicas, me permito recordar que, el primer paso en mi formación como lectora fue dado en la etapa más genuina de mi vida, cuando tuve la suerte de conocer a una eximia narradora de cuentos: mi abuela, la cuentera.

Era como un ritual, venía a casa los jueves al mediodía y se quedaba toda la tarde. Después de almuerzo, a la hora de la siesta, ella se sentaba siempre en el mismo sillón, yo elegía sentarme en el piso,  y ahí venía mi pedido:

 

– Abuela ¿Me contarías un cuento?

Un brillo de complicidad aparecía en sus ojos e inmediatamente después, empezaba con el inolvidable: “Había una vez…”

No recuerdo cuánto tiempo pasábamos las dos, ella contando y yo escuchando, hasta que me decía: – Bueno, Laurita, éste es el último; pero jamás se hizo rogar para contar. Me parece que así como yo disfrutaba de escucharla, ella lo hacía al narrar. Y fue así como esta anciana, sin saberlo, me inició en el amor por la  literatura y en mi formación lectora.

Por todo lo dicho anteriormente, si alguna sugerencia puedo dar para incentivar la lectura desde el hogar y ayudar a nuestros hijos en la comprensión y producción de textos, es contarles y leerles muchos y variados cuentos tradicionales y de autores, como así también los imaginados por los padres.

Esta maravillosa actividad para compartir con los pequeños debería extenderse durante la escolaridad primaria; por supuesto adaptando el tipo de lecturas y/o narraciones a la edad de los niños, ya que, aunque ellos puedan leer por sí mismos, estas experiencias generaran en ellos una motivación afectiva hacia el acto de leer, para que el vínculo niño-libro dure toda la vida.

 

“Cuando mi padre me leía, yo me recostaba sobre él

y me volvía parte de su pecho o sus brazos.

Y yo creo que los niños que son abrazados

y sentados en las piernas -deliciosamente acariciados-

siempre asociarán la lectura con los cuerpos de sus padres,

con el olor de sus padres.

Y eso siempre te hará lector.

Porque ese perfume, esa conexión sensorial

dura para toda la vida.”

 

Maurice Sendak.

 

Laura Estévez

Prof. de enseñanza primaria y preescolar.

Coordinadora de  Laberinto.

“La magia de la literatura”

Talleres para niños.

estevezla@yahoo.com.ar