Hoy: control con el Pediatra. Vamos!

web-pediatra-2Aunque tu bebé se encuentre perfectamente bien de salud, debe ser controlado periódicamente por el médico. El pediatra efectuará el seguimiento médico de tu niño, vigilará que se desarrolle normalmente y responderá a todas tus inquietudes.

 

En ninguna otra etapa de la vida se produce un crecimiento tan pronunciado como durante el primer año. Por lo tanto, el seguimiento debe ser exhaustivo, dado que es la época donde se sientan las bases del desarrollo.

El primer año de vida es el período de los grandes logros. Son apenas doce meses, pero que, por diversos factores, revisten características únicas. Desde el punto de vista del desarrollo, en ninguna otra etapa se produce un crecimiento tan pronunciado. Apenas 365 días después de haber nacido, muchos bebés ya andan caminando por toda la casa o balbuceando sus primeras palabras; habrán crecido entre 20 o 25 cm y triplicado el peso con que nacieron.

Por lo tanto, en este tramo, es preciso hacer un seguimiento exhaustivo, dado que es la época donde se sientan las bases del desarrollo.

 

El pediatra, el mejor aliado

Si bien la presencia del pediatra resulta imprescindible a lo largo de la infancia, en el primer año de vida es primordial, porque en esta etapa es posible detectar (en forma temprana) patologías que, si no se diagnostican y tratan a tiempo, pueden dejar secuelas irreversibles.

La finalidad de los chequeos de rutina es hacer un seguimiento del crecimiento y desarrollo del bebé. Pero además de estos controles pautados, los papás deben consultar cada vez que les preocupe algún aspecto relacionado con la salud del niño o cuando tenga algún síntoma que pueda hacerles sospechar que existe algún problema. De hecho, en la gran mayoría de los casos, los padres visitan al doctor de manera espontánea. Por ejemplo, porque el nene resfrió o porque tiene unas líneas de fiebre.

El pediatra es el consejero por excelencia en todos los aspectos relacionados con la salud del niño. Y es necesario que los papás comprendan la necesidad de los controles pediátricos y que los respeten a rajatabla.

 

En los primeros minutos de vida…

El primer control del bebé se lleva acabo apenas instantes después del nacimiento: el neonatólogo, presente en la sala de partos, practica al bebé su primera evaluación clínica. Se trata de un examen exhaustivo cuyo propósito es verificar el estado de salud del pequeño en el momento de nacer, así como su adaptación a la vida extrauterina.

Mientras permanece en la maternidad, los neonatólogos vigilan la evaluación del niño a diario. Observan, entre otras cosas, cómo se prende al pecho, si orina bien, si logró hacer su primera deposición (meconio), la coloración de su piel (para descartar una ictericia) y su estado general de salud.

Dentro de la maternidad, recibe también la BCG y la primera dosis de la vacuna contra la Hepatitis B.

Si el bebé nació a término, tiene el peso adecuado y no manifiesta problemas de salud, en aproximadamente 48 horas se le da el alta y puede partir rumbo a su casa.

 

La primera visita al consultorio

Una semana después del alta de la maternidad, es decir aproximadamente a los 10 días de vida, los papás deben llevar al bebé por primera vez al consultorio del pediatra.

En esta primera visita, el médico pide información sobre antecedentes de enfermedades familiares, cómo fue el embarazo y el parto, el peso y la talla al nacer, y también cómo el pequeño se ha prendido al pecho y si la lactancia materna es exitosa. Con estos datos, confecciona la ficha médica del niño. Además, efectúa una revisación clínica y neurológica del bebé y evalúa los órganos de los sentidos. Entre otras cosas certifica la presencia de los reflejos (de Moro, de succión, de marcha), ausculta el corazón y palpa el abdomen. También pesa al pequeño y mide la talla y el perímetro cefálico.

Vale aclarar que el peso es un importante indicador para el médico: un recién nacido que aumenta bien de peso, difícilmente sea un bebé enfermo. Con respecto a la talla, es esperable un incremento de entre 1 y 2 cm mensuales.

¡Ya pasó un mes desde su llegada!

Si el estado de salud del bebé es bueno, la segunda visita se realiza al mes de vida.

En esta oportunidad, se controla el peso: es esperable que el bebé aumente entre 20 y 30 gramos por día, es decir, de 600 a 900 por mes. Un incremento adecuado indica que se está alimentando bien, en especial si toma el pecho, ya que es imposible determinar la cantidad de leche que consume. Por el contrario, si el chiquito no aumenta todo lo que debe, necesita recibir más alimento. En ese caso, puede ocurrir que la técnica de amamantamiento o la frecuencia de la tomas no sean adecuadas, o que la madre no esté ingiriendo suficientemente líquidos. Es responsabilidad del pediatra orientar a la mamá para solucionar los problemas que pudrieran surgir.

También se observan los reflejos, se mide la talla y se calcula el perímetro cefálico, cuyo incremento es de alrededor de 2 cm por mes.

 

Mes dos: ¡Qué lindo es verte sonreír!

El pediatra vuelve a efectuar un examen clínico que incluye la evaluación del peso, la talla, y el perímetro cefálico.

Además, cuenta con nuevos indicadores que le permiten la maduración neurológica del bebé: a partir de los meses, ya es capaz de seguir con la mirada a su mamá y aparece la sonrisa social.

Ahora, el doctor solicita una ecografía para conocer el estado de las caderas, sobre todo si existen factores de riesgo (parto de cola, primera hija mujer, antecedentes familiares) o cuando detecta anormalidades en el examen clínico.

Recomienda, asimismo, aplicar las vacunas cuádruple bacteriana (DTP más HIB) Sabin oral y la segunda dosis de la vacuna contra la hepatitis B.

 

Mes cuatro: Su cabecita está erguida.

Los controles continúan con una frecuencia mensual hasta los 6 y 7 meses de vida.

En cada una de estas visitas, el pediatra examina al pequeño. Lo pesa y mide su estatura y el perímetro cefálico. Con respecto al peso, si bien el incremento es significativo ya no es tan pronunciado como los primeros meses de vida. También extiende la orden para la aplicación de la segunda dosis de las vacunas cuádruple bacteriana y Sabin oral.

A los cuatro meses, el médico tiene otros parámetros para evaluar la maduración neurológica: el bebé ya puede sostener la cabeza.

 

Mes seis: ¡Ya es la hora de comer!

Como en los meses anteriores, el pediatra evalúa el estado psicosocial y la salud del pequeño.

Desde este momento y hasta los nueve meses de vida, es esperable que el niño registre un aumento de peso de 300 gramos mensuales.

En esta oportunidad, también indicará la tercera dosis de las vacunas cuádruples bacteriana, Sabin oral y contra la hepatitis B.

Esta consulta suele ser anhelada por los papás, que esperan ansiosos la autorización para que el pequeño empiece a comer sus primeras papillas que, en esta etapa, serán un complemento de la lactancia materna.

A pesar de que algunos pediatras recomiendan comenzar con los semisólidos un tiempo antes, lo indicado es hacerlo a los 6 meses y no antes, por diversas razones: el bebé ya logra sostener la cabeza, la mayoría consigue sentarse, y principalmente porque en este momento el aparato digestivo se encuentra preparado para recibir otros alimentos además de la leche.

 

La cena está servida

A partir de los seis o siete meses, es suficiente con un control bimestral.

En la consulta del séptimo mes, además de los exámenes de rutina, el pediatra sugiere nuevos alimentos para agregar a la dieta del bebé: carnes y pastas. Y también informa que llegó el momento de sumar la segunda comida del día: la cena.

El pediatra brindará información sobre el gateo y la prevención de accidentes. También alertara a los padres porque pronto puede sobrevenir la llamada “angustia del octavo mes”, donde algunos pequeños se vuelven muy demandantes de su mamá y se ponen muy llorones.

 

¡Finalmente llegó el primer año!

En la consulta que corresponde al primer año de vida, además de realizar un control clínico, el pediatra se explayará sobre los primeros pasos del bebé. También extenderá la orden para la vacuna triple viral ( que previene el sarampión, la rubeola, y las paperas) .

En este momento, el chiquito también puede vacunarse contra la hepatiris A y contra la varicela.

Si estaba tomando leche fórmula, llegó la hora de reemplazarla por leche de vaca común.