Estoy Aburridooooo! ¿Qué puedo hacer?

web-aburridoMuchos papás hoy consultan porque no saben qué más hacer para que sus hijos no se aburran: “nada los divierte”, “siempre quieren más”, “tienen lo que quieren y aun así dicen estar aburrido”, “el entusiasmo les dura los dos primeros minutos y listo”, “tienen de todo en su habitación y pasan mucho tiempo en la computadora”. Éstas son algunas de las frases más comunes.

 

Pensar el aburrimiento, implica reflexionar también sobre el sentimiento de insatisfacción, inmediatez y baja tolerancia a la frustración.

 

¿Hasta qué punto es negativo el aburrimiento?

Para hablarles sobre ello, voy a partir de la falsa creencia de que es negativo que los chicos se aburran. El aburrimiento no es más que una excelente instancia frente a la cual el niño puede desarrollar creatividad, imaginación, fortalecer su capacidad de espera y frustración.

Cuando los papás no toleramos dicha instancia, nos embarcamos en un sinfín de propuestas lúdicas para evitar su malestar. De este modo, somos los adultos los que comenzamos a pensar ¿qué hacer?, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿con qué? sin dejar que el niño con su propia iniciativa encuentre aquello que desea.

 

Los adultos, ¿tenemos algo que ver con esta situación?

Hoy en día, los niños no poseen tiempo libre, asisten a deporte, actividades artísticas, actividades sociales, etc. Estamos, sin darnos cuenta, sobrestimulándolos con juguetes, propuestas varias, tecnología, a las que adhieren por unos minutos, pero luego abandonan, ya que no fueron ellos quienes impulsaron esa búsqueda.

Es de relevancia que los adultos incitemos a los chicos a tolerar la frustración de no saber qué hacer, para que ese “vacío” sea el trampolín para construir con imaginación como divertirse.

En muchas ocasiones vemos a los papás ponerles videos, jueguitos en el celu o la tablet para que los chicos no molesten o no interrumpan. Esta conducta genera una solución inmediata, pero no un aprendizaje positivo y duradero.

 

La tecnología y la necesidad de inmediatez

El niño que se sienta ante una pantalla y tiene la “diversión asegurada”, no pone en funcionamiento su pensamiento creativo. La computadora responde también con inmediatez a las demandas del niño. Un clic, es una orden para la máquina. Así, se genera y construye una forma de proceder, creyendo que todo debe ser del mismo modo, inmediato, obediente, sin tiempo y sin esfuerzo.

Sin embargo, el juego es una necesidad humana que requiere iniciativa, decisión, tiempo, esfuerzo para iniciar el proyecto, permanencia para desarrollarlo y el placer de la construcción.

A continuación citaré una serie de señalamientos para acompañar a nuestros niños a divertirse:

 

  1. Cuando un juguete se rompe, no comprar otro inmediatamente, sino buscar la manera de repararlo.
  2. Cuando el niño muestra insatisfacción o aburrimiento, ayudarlo a pensar qué opciones hay.
  3. No ofrecerle la computadora o la tele para mantenerlo tranquilo.
  4. Tener siempre en casa plastilina, témperas.
  5. Estimular juegos en los que el niño deje su impronta.
  6. Dejarlo que tenga tiempo libre ya que el exceso de actividades genera ansiedad. Es erróneo pensar que un niño hiperactivo debe realizar un sinfín de actividades para descargar su energía, ya que ese exceso aumenta su estado ansioso en lugar de ayudarlo.
  7. Resignificar el aburrimiento.
  8. Favorecer la autonomía y motivación del niño.

 

Para concluir, considero que los adultos y las diversas instituciones a las que los niños pertenecen, debemos tener la suficiente conciencia del impacto que ejerce la lógica del consumo, la inmediatez, para no inmiscuir a nuestros pequeños en una vorágine que les genera estrés, ansiedad, angustia e hiperactividad.

 

Es fundamental que construyamos espacios de juego, que nos reencontremos con nuestro niño interno, para trasmitirles a nuestros hijos y/o alumnos, esquemas de pensamientos flexibles, creativos, en los que la frustración, el aburrimiento y la insatisfacción sean la oportunidad de abrir la puerta para ir a jugar.

 

 

Ana Paula Guerra Barruti

Lic. en Psicología – Mat. Prof 2329