El rol de los padres en la educación de los niños

De un tiempo a esta parte, es común escuchar hablar de juventud desmotivada, sin compromiso social, hedonista, donde el placer, la consecución rápida del éxito, las actitudes egoístas, son más importantes que la fuerza de voluntad, el esfuerzo, y los logros a largo plazo.  Lamentablemente esta situación es más real de lo que desearíamos.

 

Sin dudas, este hecho no es responsabilidad de los jóvenes sino de nosotros, los adultos. Es evidente que los niños y los adolescentes son el reflejo de lo que los padres les enseñamos y no sólo a través de nuestras palabras, sino también, y fundamentalmente, con nuestras acciones.

 

Debemos entender que limitar a un niño no es castigarlo, sino guiarlo, encauzarlo en aquello que debe y puede realizar y aquello que no, es decir, desempeñarnos como tutores, como guías. Hagamos que nuestros niños tengan una infancia plena de amor, comprensión y acompañamiento. Tengamos siempre presente que, así como una buena nutrición durante los primeros años de vida es determinante para la salud física y el desarrollo del cerebro, en la misma medida lo es el amor en el desarrollo de la salud mental y emocional.

 

Es natural oír aquello de “los niños son nuestro futuro”, pero sería fundamental preguntarnos  si como padres tenemos realmente claro qué futuro queremos para nuestros hijos.

 

Equipo editorial