Ay mi oído!

A menudo, después de un catarro, los chiquitos pueden experimentar un fuerte dolor en sus oídos. En esta nota te mostramos las particularidades de cada caso y cómo tratarlos.

 

OTITIS MEDIA

Es una inflamación del oído medio (espacio detrás del tímpano) muy frecuente durante la infancia, principalmente en los niños menores de 3 años de edad que van a la guardería y que acumulan mucosidad a consecuencia de un catarro. La infección del oído medio produce un acumulo de pus y fluídos que presiona sobre el tímpano ocasionando dolor y pérdida de audición. Ocurre sobre todo en los meses fríos, es muy dolorosa y en casos muy severos, puede provocar una pérdida de la capacidad auditiva, por lo que se hace necesario un diagnóstico y tratamiento lo antes posible.

 

La otitis media aguda

El líquido acumulado en el oído medio se infecta. Se produce inflamación de la membrana timpánica que hace presión sobre el tímpano, reduciendo su capacidad vibratoria. Generalmente hay dolor e inflamación.

 

La otitis media con derrame

Es cuando la infección se ha resuelto pero todavía hay líquido en el oído medio que debe reabsorberse. El aire exterior empuja la membrana del tímpano retrayéndola hacia adentro impidiendo así que el tímpano pueda vibrar, lo que reduce la audición sin producir dolor.

 

Signos y síntomas:

El dolor intenso de oído es el síntoma principal y con frecuencia nocturno. Es causado por los cambios que experimenta la presión en la parte interna del oído del niño. Tragar, masticar o sonarse la nariz, pueden empeorar el dolor. También pueden presentarse fiebre (no siempre presente y más habitual en los más pequeños), “zumbidos” en los oídos. El niño suele llorar e inquietarse más de lo normal. Llora especialmente en mitad del sueño y al succionar.

Además oye menos por ese oído y esta situación puede persistir varias semanas.

 

¿Cómo prevenirla?

A continuación vamos a mencionar lo que usted puede hacer para disminuir el riesgo de que su niño contraiga una infección en el oído. Si bien hay que tener presente, y esto es “inevitable”, que existe una predisposición personal en ciertos niños a padecer otitis, su hijo está menos proclive a contraer una infección en el oído cuando es alimentado con leche materna.

 

– Déle el pecho, es lo mejor.

– No le dé el biberón al niño mientras se encuentre acostado.

– Aléjelo de las personas que fuman.

– Ayúdele a tener una buena higiene nasal: sonarse con frecuencia y suavidad, si se tiene mucosidad.

 

¿Cómo se trata?

Nunca administre antibióticos a su hijo por su cuenta. El paracetamol o el ibuprofeno disminuyen el dolor de oídos y la fiebre. Coloque sobre el oído un paño templadito, calentado con una plancha, también puede ayudar a aliviar el dolor. No administre gotas óticas sin indicación expresa de su pediatra. Recuerde que una vez comenzado el tratamiento antibiótico, la fiebre, si existiera, y el dolor pueden persistir entre uno y tres días. Si después de este tiempo no cediesen las molestias o el estado general no mejorase, sería entonces conveniente volver a consultar con su médico.

 

OTITIS EXTERNA

Es la inflamación de la piel de la entrada del oído (conducto auditivo externo). Es muy frecuente en los niños, sobre todo en verano (se conoce también como otitis del nadador u otitis de las piscinas) y es un motivo común de consulta por dolor de oídos.

 

¿Cómo se produce?

La otitis externa se debe a la acción de un microorganismo que altera los mecanismos de defensa del oído externo, que son, principalmente, la integridad de la piel, el pH ácido de la misma y el cerumen. El calor y el exceso de humedad favorecen la alteración y el reblandecimiento del cerumen y de la piel del conducto auditivo externo (CAE), lo que, unido a los microtraumatismos, como los producidos por el rascado, facilitan el crecimiento de los microorganismos mencionados y la inflamación de la piel.

 

¿Qué síntomas provoca?

El picor es el síntoma inicial y hace que el niño se rasque, esto puede producir heridas que, a veces, se infectan. Luego aparece el dolor, a menudo intenso y con sensación de latido, que aumenta al presionar delante del orificio del CAE y al manipular la oreja, masticar, hablar o reír. Es raro que el niño tenga fiebre o esté muy afectado, salvo por el dolor.

 

¿Cómo se trata?

Lo principal es aliviar el dolor con medicamentos analgésicos (paracetamol, ibuprofeno, etc.) y puede ayudar el calor seco.

A veces, habrá que tratar la infección con gotas que contienen antibióticos y antiinflamatorios. Si se introduce algún líquido en el CAE ha de tenerse la precaución de calentarlo un poco (templarlo) antes de meterlo en el conducto, pues de lo contrario se pueden producir mareos.

 

¿Puede complicarse?

Las complicaciones son raras en los niños. En algunas ocasiones, puede detectarse inflamación de los ganglios cercanos y, excepcionalmente, se han visto casos de vértigo. Deje que sea el pediatra el que prescriba el tratamiento más adecuado para el niño en cada caso concreto.

 

 

Dra. Sabrina Martin

Médica pediatra MP 9131