Amamantar: placer y salud

lactanciaVolviendo a las buenas costumbres que en algún tiempo fueron olvidadas, hoy los especialistas fomentan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, la incorporación de la alimentación complementaria oportuna a partir de esa edad y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los dos años o más. 

Ya nadie pone en duda que la leche materna es el mejor alimento para el recién nacido. Sus nutrientes aportan al bebé todo lo que necesita para crecer durante los primeros meses de vida y también ofrecen una protección inigualable frente a las enfermedades.

Sin embargo, para que este vínculo entre la madre y su bebé sea placentero, existe una serie de recomendaciones que es importante tener en cuenta. Una de ellas está relacionada con la posición ideal para amamantar. Si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja algunas posiciones específicas, lo importante es elegir el modo en que tanto la mamá como el bebé se encuentren relajados, cómodos y en actitud de “disfrute”.

 

Las posiciones

No importa la preferencia de la mamá por estar sentada o acostada sino que lo haga con la espalda cómodamente apoyada, los músculos del cuello en descanso y las piernas acomodadas de manera que no “cuelguen” (apoyadas sobre una silla o una tarima). En ese momento es necesario evitar las tensiones, ya que esto interfiere en la salida de la leche.

Otro aspecto importante es la postura del niño. Los expertos recomiendan que la línea de la espalda y el cuello sea continua y que el cuerpo del bebé esté pegado al de su madre. En tanto, la boquita debe estar bien abierta tomando la mayor parte posible de la areola; el labio inferior, evertido y el mentón, pegado al pecho. Por último, la cabeza debe apoyar sobre el brazo materno, evitando que quede en el aire y las piernitas del bebé deben reposar sobre la mamá o un almohadón, sobre todo en los primeros meses, para que el bebé se sienta contenido.

Para lograr esta posición, hay que aprovechar tres reflejos importantes presentes en el amamantamiento. Por un  lado, en la madre el reflejo de “erección del pezón” y, por otro, en el bebé los reflejos de “búsqueda” y “succión“. Este reflejo se estimula en el bebé jugando con el pezón sobre sus labios. Esto provocará en la madre la erección del pezón, favoreciendo la prendida.

Además del aporte nutricional, dar la teta es una forma de dar al niño contención afectiva y cariño. Si tenemos en cuenta que el bebé dentro del vientre está protegido y calentito, el abrazo materno no solo le da sostén sino que le permite sentirse abrigado y seguro. Por otra parte, y si bien al principio el bebé duerme mucho, a veces incluso mientras se alimenta, busca la mirada de la madre y se regocija en ella. De este modo se va formando y fortificando ese vínculo madre – hijo.

 

¿Y el papá?

Si bien el acto de mamar es un vínculo entre la madre y su hijo, no debemos olvidar que en esta relación también hay, en la mayoría de los casos, un padre presente. En el amamantamiento, esta figura es pilar y sostén fundamental.

La presencia del papá permite mayor fluidez en la relación madre–hijo. El alivio de tensiones que produce la presencia paterna (o de familiares que cumplan esta función) favorece enormemente la tranquilidad materna. Además, el apoyo paterno es también muy importante en el descanso físico de la madre, ya que el gasto energético en este período está ampliamente aumentado. Por ello se recomienda que se alimente bien y aproveche los momentos en que el bebé duerme para descansar también ella.

 

Cómo sabemos que el bebé se está alimentando bien

En la mayoría de los casos, la deglución es audible y mantiene un ritmo parejo, lo cual es una buena señal. Si bien es un error controlar el tiempo por reloj para amamantar; debemos considerar la duración teniendo en cuenta que la leche va cambiando en el transcurso de la mamada, aumentando hacia el final su contenido en grasa (la que permitirá mayor saciedad y aumento del peso corporal).

Por eso, para los bebés que se duermen mientras son amamantados se recomienda que la mamá ofrezca solo un pecho por vez, intercalando en cada toma, para que el niño ingiera la leche “del final”.

Si un bebé aumenta su peso día a día durante el primer semestre, independientemente del valor de las tablas control, deben priorizarse la dirección de la curva de crecimiento (única para cada niño) y descartar otros problemas (error en la técnica de medición, mala prendida, etc.) antes de incorporar complementación o reemplazar la teta con fórmula láctea u otro tipo de alimento.

También es importante controlar que el niño orine regularmente y que la orina no sea concentrada. En relación a las heces, los primeros meses tendrá como mínimo tres deposiciones diarias.

De todos modos,  hay que recordar que siempre hay una pérdida normal de peso de hasta un 10% en los primeros 10 días de vida.

 

Preparar y cuidar las mamas

. Alrededor de la areola se encuentran las glándulas de Montgomery, que son las encargadas de lubricar el pezón. Al utilizar jabones, esta secreción se elimina permitiendo la aparición de grietas.

. No realizar más conductas agresivas como cepillado del pezón, limpieza con jabón, detergente, etc.

. Solo es necesario utilizar agua, leche, aire y sol (ALAS).

 

Lic. Lucía Quintana,

Dirección Provincial de Maternidad e Infancia

Consultas: dpmimza@mendoza.gov.ar